Si hay algo que distingue al Simposio Internacional de Escultura de Valdivia de otras experiencias similares, es su total disposición a integrar al público como elemento destacado en cada una de sus etapas. Desde la génesis del proceso en terreno que se inicia con la elaboración de las obras, pasando por la evaluación de los trabajos ya terminados, hasta su posterior exhibición. En cada una de las fases el público tiene un rol primordial.
Los artistas trabajan en sus obras en presencia del público que asiste al Parque Saval. Tal experiencia permite a los escultores interactuar con los espectadores, que estando fuera del círculo artístico aportan una visión distinta, lo que para muchos artistas resulta muy enriquecedor. Las interrogantes que surgen con mayor frecuencia aluden a los temas que sirven de inspiración para las creaciones de los artistas, así como las dificultades que ofrecen los distintos materiales para su utilización.
La posibilidad de hacer público su trabajo provoca en los artistas distintas opiniones. Están aquellos que ven en esto la posibilidad de acercar el proceso de creación de una obra de arte e ir más allá de ofrecer sólo el resultado de algo concebido en la privacidad de un taller; como así, recibir la respuesta espontánea de la gente común y corriente. Pero también hay quienes deben lidiar con la presión de exponerse al público mientas realizan sus obras.
Es el público el encargado de escoger la obra más popular. Si bien en el Simposio los artistas no compiten por un premio, sí se elige un ganador de entre los participantes a través de la votación de la gente que llega hasta el Parque Saval para ver el trabajo de los escultores. Esta es una muestra más de que en este evento el público ocupa un lugar de privilegio, haciendo del arte una experiencia mucho más cercana.