El simposio valdiviano tiene un importante componente público y de interacción, pues las obras son realizadas en vivo frente a los espectadores que pueden seguir el proceso de elaboración de obras de arte y elegir la escultura más popular. Asimismo, el encuentro está asociado a una política municipal de incorporación paulatina de las obras resultantes a espacios públicos de la ciudad.
Se trata de un encuentro que promueve la convivencia profesional y humana de sus participantes. Por un lado, los escultores comparten áreas comunes de residencia, alimentación y esparcimiento durante los diez días que dura el simposio, pero además se integran a espacios colectivos de trabajo, facilitándose el intercambio de conocimientos y opiniones frente a las propuestas de cada escultor.
El simposio de escultura no tiene carácter competitivo pues no hay un premio en dinero en disputa. Tampoco es de libre concurrencia, sino que la nómina de participantes de cada versión surge de una selección que la CCM hace de entre quienes envían sus datos desde diversas partes del mundo.
El encuentro escultórico es un esfuerzo del municipio y su Corporación Cultural por acercar una disciplina artística a la comunidad, superando los espacios formales para el arte y llevándola a una dimensión pública y cercana con la gente, sobre la base del trabajo in situ y la observación directa.
Es considerado una importante ventana de promoción de la escultura contemporánea, sobre todo, porque difunde técnicas, propuestas estilísticas, características de los materiales, herramientas y fases del proceso de creación de obras escultóricas.
La diversidad está dada no sólo por los estilos, temáticas y pericias técnicas aportados por los participantes, sino además por sus diferentes orígenes y edades. Europeos y latinoamericanos, nacionales y extranjeros, capitalinos y locales se reúnen para vivir una experiencia en torno a la escultura, la misma que pone a compartir a artistas consagrados con jóvenes talentos del arte del modelado.