En el verano de 1992, mientras era director de Extensión del Instituto Vicente Pérez Rosales, el escritor y gestor cultural Rubén González creó la Feria del Libro de Valdivia.
Además de la exhibición y venta de libros, su impulsor planteó la idea de provocar un acercamiento entre los textos y los lectores, lo que pretendía romper con la tendencia a la lejanía entre lo que se produce editorialmente y el público que lo recibe. La inclusión de un programa cultural desarrollado en forma paralela a la presencia de los stands editoriales apuntó a ello.
La idea consideró la participación de escritores de relevancia nacional, así como autores de la zona, que llegarían a presentar sus libros o bien realizarían recitales de sus obras.
La versión inaugural se realizó en una pequeña casa en el Parque Saval. Hubo seis expositores y duró 15 días. Floridor Pérez y Juan Cameron fueron dos de los escritores que aceptaron la invitación a participar de esta incipiente experiencia.
La segunda versión también se realizó en el Parque Saval, pero esta vez en uno de los galpones, lo que le permitió crecer mucho más. Los años posteriores trajeron consigo nuevos escenarios: hall de la municipalidad, sala Ainilebu, Mercado Municipal y, en sus tres últimas versiones (2005, 2006 y 2007), el mall Plaza de los Ríos.
A partir de su tercera versión la feria valdiviana comenzó a recibir aportes del Fondo del Libro, lo que resultó crucial para la mantención del evento. En más de diez oportunidades el Fondo aprobó dineros para el proyecto, lo que se sumó a otros aportes de instituciones públicas y privadas como la Municipalidad, la Corporación Cultural Municipal, el Consejo Regional de la Cultura y las Artes, la Universidad Austral de Chile, Socovesa y el mall Plaza de los Ríos.
El 2005 la CCM se hizo cargo de la organización de la Feria del Libro por primera vez y tuvo como escenario al primer nivel del mall Plaza de los Ríos.
Con el tiempo, el mantener la Feria pasó a ser un objetivo más, sobre todo al observar el surgimiento de experiencias similares en diversas ciudades y regiones del país, que no lograban permanecer en el tiempo.
El 2008 la Feria no se realizó debido a la falta de recursos para su financiamiento. El 2009 el evento fue postulado al Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, proyecto que fue aprobado y permitió la realización de su décimo séptima versión.