Historia

* Extracto del libro “Valdivia 1983-2007. Un patrimonio pictórico” (Corporación Cultural de la I. Municipalidad de Valdivia y Ediciones Kultrún, Valdivia, diciembre de 2008)

 

“Valdivia y su río” y su rol de promotor del arte y el turismo


La posibilidad concreta de realizar un concurso de pintura in situ en la ciudad de Valdivia se gestó en el seno de la Escuela de Turismo de la Universidad Austral de Chile. El entonces profesor a cargo de la cátedra de Planificación Turística, Tiglat Montecinos, encargó a sus alumnos la tarea de crear una serie de proyectos turísticos en la ciudad. 


Fue el mismo Montecinos quien propuso a un grupo de sus alumnos desarrollar el proyecto de un concurso nacional de pintura. La idea que llevaba un tiempo dándole vueltas en la cabeza había surgido tiempo atrás, derivada de una conversación sostenida con el entonces presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (ACHET), Luis Alberto Reyes.


Montecinos y Reyes creían que un concurso in situ, en el que los artistas pintarían sus obras al aire libre y sólo durante los días que durara el certamen, conseguiría captar el interés de la comunidad valdiviana, y, al mismo tiempo, las obras resultantes serían la mejor carta de promoción de los atractivos turísticos de la ciudad.


Montecinos logró el apoyo de los docentes de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Austral de Chile, entre ellos, Guillermo Franco. Con el proyecto de sus alumnos sirviéndole como cotejo y el respaldo de la Universidad, Montecinos presentó la idea al municipio a cargo en ese momento de Eduardo Schild.


Una de las características esenciales del concurso de pintura ideado por el académico fue la utilización del recurso fluvial como eje central del certamen, de allí su posterior denominación Valdivia y su río. El afluente no sólo representaba uno de los atractivos turísticos de la ciudad por excelencia, sino que, además, constituía un elemento de notable riqueza estética que hacía propicia la inspiración y la creación artística.


Rápidamente se conformó un directorio multiinstitucional integrado por académicos, empresarios y gente de la municipalidad. Poco a poco fueron sumándose al proyecto nuevos actores e instituciones locales.


A Guillermo Franco le cupo la responsabilidad de redactar las bases del concurso, tarea para la cual se apoyó en los estatutos del Salón Nacional de Bellas Artes, organizado por la Universidad de Chile. Un primer viaje a Concepción permitió al escultor entrevistarse con colegas y algunos alumnos más avanzados de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Concepción. De Concepción, Franco siguió a Santiago. Allí consiguió invitar a tres pintores más.


Luego de extensas horas de planificación y trabajo, y en un esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad valdiviana, entre el 16 y 22 de enero de 1983 se realizó la primera versión del Concurso Internacional de Pintura Valdivia y su río.