En 1998 se dio término a las asignaciones directas de recursos a artistas y se inició el Conarte –Compromiso con el Arte-, convirtiéndose en un producto estrella al entregar mayor diversidad de postulación, de un modo más transparente y dinámico.
En la génesis de los fondos concursables de la CCM estuvo el entonces vicepresidente del directorio de la Corporación, Pablo Matamala. De una lluvia de ideas habría nacido el Conarte, que en su primer momento se concibió como el Concurso de Arte Estudiantil. La idea inicial era justamente orientar el fondo hacia la creación, permitiendo que la comunidad de creadores locales compartiera sus conocimientos con los más jóvenes a través de talleres.
La idea original de Conarte consideró el aporte municipal como un piso, pues la segunda parte se conseguiría a través de la empresa privada, lo que finalmente no se concretó. Con respecto a su modalidad concursable, se optó por ello pensando en abrir posibilidades a los artistas independientes, en ese momento, en desventaja a la hora de postular recursos que en su mayoría estaban destinados a organizaciones jurídicas.
El 2009 la línea de Patrimonio –tanto en su componente material como inmaterial- se separó de Cultura Tradicional, conformándose como unidad autónoma de postulación. Además, se agregó la investigación a las líneas de creación, difusión y formación. Este año Conarte también aumentó el monto máximo de financiamiento, pasando de 1 millón 200 mil pesos a 1 millón 500 mil.