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Salón de Otoño

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Ultima actualización 16 de Abril de 2014


Esta gran colectiva plástica destaca por su carácter integrador, pues reúne en un mismo espacio las creaciones de artistas consagrados, principiantes y aficionados.

El Salón de Otoño no tiene carácter competitivo, pues los esfuerzos están centrados en servir de vitrina para el quehacer artístico de Valdivia.

Organizado por la Corporación Cultural Municipal de Valdivia, en él no hay jurados ni premios, sólo una muestra diversa del trabajo artístico que realizan los habitantes de la “ciudad de los ríos”, en áreas como pintura, fotografía, grabado, dibujo, cerámica y escultura.

La exposición constituye una muestra heterogénea, dada la pluralidad temática y estilística de las propuestas elaboradas por profesionales y aficionados del arte, pudiendo ir desde las más tradicionales hasta las más innovadoras propuestas.

El Salón de Otoño se alza como una vitrina que permite al público visitante apreciar el estado de la plástica local, la cantidad de creadores, la calidad de las obras y las tendencias creativas de la ciudad.

CONVOCATORIA

La característica esencial, y que distingue a este evento plástico de otros que se realizan en la ciudad, es su carácter integrador. A través de una convocatoria libre se permite la participación tanto de artistas consagrados que realizan una producción constante de obras, como de aquellos que recién comienzan en el oficio e, incluso, de quienes sólo se consideran aficionados o mantienen una actividad artística como pasatiempo.

El Salón de Otoño permite que jóvenes que no pueden acceder a galerías o espacios para exponer sus obras en forma individual, tengan la oportunidad de darse a conocer e integrarse al segmento más profesional de las artes visuales valdivianas.


HISTORIA

Creado en 1984 por un grupo de artistas que se reunían al alero del Taller La Ventana. En sus conversaciones en torno al oficio idearon una exposición que permitiera a los muchos egresados de la Facultad de Artes de la UACh mostrar sus trabajos y, además, lograr un reconocimiento que hasta entonces les había sido esquivo.

Tras dos versiones consecutivas el evento fue traspasado al municipio valdiviano y en 1987 el Departamento de Cultura y Extensión realizó el que se entendió como el primer Salón de Otoño, evento que conservó el mismo sello de convocatoria libre y abierta a toda la comunidad que sus creadores le imprimieron. 


En 1995, junto a la creación de la Corporación Cultural Municipal, ésta y otras actividades pasaron a manos de su organización, convirtiéndose en uno de los eventos estables de la programación anual de la CCM.

A partir del 2010 lleva el nombre del pintor valdiviano y uno de los gestores del evento, Pablo Flández Mena, como un homenaje póstumo a su labor en la apertura de espacios para la creación, formación y difusión de las artes valdivianas.